Con un volumen de ingresos que superó los 35.000 millones de euros en 2016 y un crecimiento del 2%, la restauración sigue siendo una de las inversiones más rentables en España.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2017 se espera que se abran alrededor de 450 nuevos restaurantes y la tendencia siga en aumento gracias al récord de turismo que estamos experimentando a lo largo de los últimos años.

Es cierto que todavía queda un largo camino hasta llegar a los 42.000 millones de euros que ingresó el sector en 2008, justo antes del inicio de la crisis económica derivada de las hipotecas basura. Pero lo cierto es que la recuperación de la restauración sigue a un ritmo imparable y está ayudando a mejorar las cuentas de resultados del Estado.

En España los propietarios de restaurantes y cafeterías cuentan con una doble ventaja: Por un lado, la tradición que existe en nuestro país donde los negocios de restauración son un punto clave en la organización social y, por otro, España está continuamente fluctuando entre el puesto 3 y 4 de los países con más turismo receptor del mundo, sólo superado por Francia, Estados Unidos y, en ocasiones, China.

¿Sabías que España es el país de la Unión Europea y gran parte del mundo donde hay más cafeterías y restaurantes por habitante?

El clima, la cultura gastronómica y el carácter social de la gente hace que comer en la calle sea una de nuestras actividades favoritas. Y es que, no es lo mismo salir con los amigos y disfrutar del sol y de las tapas que salir en un país donde llueve constantemente y no puede haber terrazas.

Invertir en una franquicia de restauración nos da la tranquilidad de saber que no es un boom puntual o una burbuja, sino que responde a un clima social forjado a lo largo de muchas generaciones y apoyado por la demanda del turismo.