El sector de las franquicias se ha convertido en un valor refugio frente a la incertidumbre política y a los problemas económicos de negocios más tradicionales como la construcción. No sólo hay una diversidad enorme sino que las franquicias no requieren de experiencia previa en el sector de la restauración.

El interés por montar una franquicia viene tanto por parte de particulares como de empresas que quieren diversificar su negocio y aumentar sus ingresos a medio y largo plazo.

Para proteger la imagen de la franquicia, cada vez se insiste más en que los franquiciados deben seguir todas las reglas de gestión del negocio para garantizar el éxito de la misma. Y es que, para una franquicia son tan importantes los beneficios globales del grupo como el éxito individual de sus franquiciados, sin los que su modelo de negocio no sería posible.

Los clientes demandan franquicias que cocinen con ingredientes naturales

Quien iba a decir que la principal franquicia de hamburguesas vería como sus ingresos caerían en picado sin que ninguna estrategia funcione para remediarlo. Lo cierto es que el problema no es de una estrategia de marketing fallida sino que los hábitos de los consumidores están cambiando.

Las personas cada vez están más preocupadas por su salud, por lo que era de esperar que las franquicias de fast food fuesen las primeras en notar este cambio de tendencia. Es por ello que franquicias que hacen platos con ingredientes naturales como Don G vayan a contracorriente y se distancien de la competencia.

Los clientes quieren que la comida esté buena pero que también sea más sana, por eso hay nuevas franquicias que han sabido captar muy bien este nicho de mercado y en poco tiempo se han hecho un hueco de mercado con un ritmo de expansión nunca visto hasta ahora.

La avalancha de personas que quieren convertirse en franquiciados ha hecho que el sector invierta cada vez más dinero en mejorar y en potenciar la gastronomía en un país donde el turismo y la vida social en la calle tienen un peso cada vez más importante